Agosto: en esta familia, juntarse es el primer insulto

Hay familias que se juntan para Navidad, otras para Año Nuevo y otras porque murió alguien. Y después está la familia de Agosto, que probablemente preferirían que se hubieran muerto todos.
La película arranca con una situación bastante simple: una familia se reúne después de la desaparición y posterior muerte del padre. Hasta ahí, drama familiar. El problema es que cuando todos empiezan a llegar, aparecen también los problemas que cada uno había dejado guardados. Y en esta familia hay más cosas guardadas que en bolsillo de ministro.

Lo interesante es que la película no necesita grandes acontecimientos. Le alcanza con una mesa, varios familiares y una conversación. Porque cuando una familia tiene secretos, una conversación puede ser más peligrosa que una pelea. Y si la abuela tiene la dentadura postiza mas aun porque se lo considera escupitajo.
Todos tienen algo para decir y, al mismo tiempo, nadie quiere escuchar demasiado. Hay reproches, culpas, viejas heridas y cosas que nunca se dijeron. O que se dijeron, pero de esa manera en la que uno dice “todo bien” mientras por dentro está incendiando una casa.
La película habla de la familia, pero no de esa familia perfecta que aparece en las publicidades de Navidad. Habla de la familia real. Esa en la que uno se quiere, pero también se conoce demasiado. Y conocer demasiado a alguien puede ser peligroso.

Además, tiene actuaciones enormes. Meryl Streep no tiene limites. Los personajes están tan cargados de bronca, tristeza y frustración que por momentos parece que todos están a punto de explotar. Y cuando finalmente explotan, entendés que la película nunca estuvo hablando solamente de la muerte del padre. Estaba hablando de todo lo que esta familia venía enterrando desde mucho antes.
Agosto es un drama familiar, sí. Pero también es una película sobre lo difícil que puede ser querer a alguien cuando también tenés motivos para odiarlo.
Porque la familia es eso: gente que conoce exactamente dónde tocar para hacerte feliz y, sobre todo, dónde tocar para hacerte bolsa. Así que si el domingo vas a comer los ravioles a lo de tu abuela, tomate un sedante y anda con la mandíbula suelta y babeando. Como la abuela.
