Coherencia: cuando la otra versión de vos, vive mejor

Coherencia es de esas películas que te obligan a prestar atención. No porque sea complicada porque sí, sino porque cada detalle puede ser importante. Un vaso roto, una fotografía, una caja, unas barras luminosas de colores. Cosas que al principio parecen decoración y después terminan siendo pistas.

Una cena entre amigos. Un cometa pasando cerca de la Tierra. Se corta la luz. Hasta ahí, una noche bastante normal, salvo que después empezás a encontrarte con otras versiones de vos mismo y ahí la cena se pone un poquito incómoda.

A partir de ahí, la película empieza a jugar con las realidades paralelas. Y lo hace sin explicarte todo con un científico entrando en escena para dibujar un universo en un pizarrón. Gracias a Dios. Bastante tenemos con las películas que necesitan quince minutos para explicarte lo que acabás de ver.

Lo más interesante es que el problema no es solamente descubrir qué está pasando. El verdadero problema es saber quién es quién.

Porque si existen distintas versiones de las mismas personas, entonces aparece una pregunta bastante incómoda: ¿qué pasa cuando una versión de vos es mejor que vos?

Y ahí la película deja de ser solamente ciencia ficción.

Porque todos tenemos una versión de nosotros mismos que imaginamos diferente. El que tomó otra decisión. La que se quedó con aquella persona. El que eligió otro trabajo. El que se animó a hacer algo que nosotros no hicimos. El que no pregunto porque Deborah tenia la voz tan gruesa. La que no pregunto porque le decían polenta a ese chico que le gustaba.

Coherencia convierte esa fantasía en una pesadilla.

Emily empieza a descubrir que las otras realidades no son solamente copias. En cada una las cosas pueden haber salido un poco diferente. Una decisión cambia una relación, una conversación cambia un resultado, una persona puede estar viviendo una vida distinta. Y entonces aparece la tentación más peligrosa de todas: mirar la vida de otro y pensar que sería mejor vivirla.

La película además tiene un mérito enorme: con muy poco consigue muchísimo. Casi todo ocurre durante una noche y principalmente dentro de una casa. No necesita explosiones, monstruos digitales ni millones de dólares. Le alcanza con ocho personas, una situación extraña y suficiente paranoia como para que nadie vuelva a confiar ni en su propio reflejo.

Y los actores ayudan mucho porque los diálogos tienen una naturalidad que hace que todo parezca improvisado. De hecho, la película fue realizada con un presupuesto muy bajo y gran parte de los diálogos fueron improvisados. Muy argentino todo. Pero en Hollywood.

Eso hace que la situación se sienta más real. No parece que los personajes sepan que están dentro de una película de ciencia ficción. Son personas normales tratando de entender algo que no entienden. Como nosotros con la economía.

Y cuando una persona normal no entiende algo, primero pregunta. Después sospecha. Después acusa. Y finalmente toma decisiones completamente idiotas.

La película también habla de la confianza. Porque cuando ya no podés estar seguro de que la persona que tenés enfrente pertenece a tu realidad, la confianza desaparece. Y sin confianza, cualquier grupo de amigos se convierte rápidamente en una reunión de vecinos. O de consorcio. Un horror!.

Hay algo más que me gusta: la película no necesita explicarte absolutamente todo.

Eso puede molestar a algunos. Hay gente que necesita que el director aparezca al final, se siente al lado nuestro y diga: “Bueno, muchachos, les explico”. Acá no.

Coherencia quiere que armes el rompecabezas. A pensar cielo.

Y probablemente tengas que armarlo después de que termine la película también. Porque cuando empezás a pensar en lo que viste, aparecen nuevas preguntas. Qué versión de cada personaje vimos. Cuándo cruzaron de una realidad a otra. Qué decisiones cambiaron las cosas. Y cuál de todas esas versiones realmente pertenece a la historia que empezaste mirando.

La película no busca que entiendas solamente qué está pasando. Busca que empieces a desconfiar de lo que estás viendo. Y eso es mucho más interesante.

Porque el verdadero terror de Coherencia no está en encontrarte con otra versión de vos.

Está en descubrir que quizás esa otra versión tomó mejores decisiones. Y a todo esto pregunto: Y vos quien sos?.

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