Amelie: dulce mujer parisina o chiflada sin límites?

Amélie es una película muy particular, como la vida misma. Te muestra cómo una persona simpática hace cosas buenas en una ciudad de colores. Todo esto, con una voz en off de fondo que guía tus sentidos y una hermosa banda sonora que acompaña las aventuras de la dulce Amélie.
Pero yo veo otra cosa. Sí, no te enojes, pero veo a un ser solitario que, como le sobra el tiempo, se mete en la vida de los demás, con acciones que parecen lindas, pero tienen su lado tóxico, invasivo y, por qué no decirlo, enfermo también.
Amélie es un caramelo ácido envuelto en un suave papel de colores.
Ya sé lo que estás pensando. ¿Y este quién es para venir a hablar mal de Amélie? Y sí, te entiendo. La película hace todo lo posible para que la quieras. La envuelve en una hermosa música francesa. Hay una voz en off que anula tu pensamiento y te va indicando qué tenés que pensar a medida que ves el film.
El cine es hermoso por eso también. Una misma película puede verse de mil maneras. Y yo elegí esta manera de verla.

La sinopsis del film dice: «A los veintidós años, descubre su objetivo en la vida: arreglar la vida de los demás».
Devuelve la caja de recuerdos. Ahí está bien, esa es buena. Buen comienzo.
Ayuda al hombre ciego en la calle. Lo agarra del brazo de golpe y lo lleva casi corriendo, mientras le cuenta todo lo que el ciego no ve, pero siente. Lo asusta, lo agarra del brazo, cosa que no se hace, lo lleva corriendo y le describe todo lo que el ciego no puede descubrir solo. Y al final lo abandona en el medio de la calle.
Intenta sacar a su padre de su aislamiento. Le miente descaradamente y lo hace quedar como un idiota.
Intenta unir sentimentalmente a Georgette y Joseph. Buenísimo. Una hipocondríaca que le teme hasta al viento con un enfermo de los celos y con rasgos de violencia.
Consuela a la portera. Como a su padre, le miente descaradamente y la toma de idiota.
Protege a Lucien del maltrato de Collignon. Allana ilegalmente una vivienda.
Ayuda a Nino a encontrar el álbum. Este es el peor.
Conoce a Nino. Le gusta Nino. Le resuelve el trauma a Nino. ¿Se comunica con él y empieza una relación? ¡No! Le arma una búsqueda del tesoro interminable.

Amélie no tuvo un lindo pasado. Muere su mamá de una manera de esas que no son lindas de contar en un almuerzo de domingo. Y el padre la trataba como a una toalla.
Eso trae consecuencias. Te metés en la vida de los demás porque no podés resolver los mambos propios. Listo.
Pero, como en la película, todo eso ocurre decorado con música y colores, así que está todo bien. ¿Tenés buenas intenciones? ¡Dale! Metete, que no hay problema.
Como en una porno. Me contaron.
La soledad debajo de toda esa estética alegre hay una película bastante melancólica. Muchos personajes están solos, desconectados o atrapados en sus propias rutinas. Creo que de eso habla el film.
Como en un lugar que parece un cuento, puede haber personas rotas, ocultas de la vida, que no sé si necesitan que una chiflada se meta en ella.
Toda la complejidad de la historia hace que sea una película que disfruté. Me encanta la música. Me encanta París, aunque me la muestren limpia, ordenada, sin racismo ni ratas.
Es un film que te puede dejar con una sonrisa al final, o te puede dejar pensando qué tan solo o sola estás en la vida.
